Posteado por: barrenado | Noviembre 6, 2009

LÓGICA

Hoy comí mucho, bien, pero mucho.

Aún buscaba con la lengua restos del merengue de la tarta cuando arrancaba la furgoneta para ir a trabajar.

Llovía.

Me apetecía llorar.

Tener que volver a meterme en los pantalones que había dejado secando me crispaba. Volver a chapotear en el barro me horrorizaba. La idea misma de tener que trabajar me dolía.

Resoplaba mientras mis ojos trataban de acostumbrarse al baile de los limpiaparabrisas.

Mi compañero balbuceaba algo a mi lado.

El desánimo anidó en mí. Las ganas de llorar que no las lágrimas, me invadían.

Mi compañero seguía hablando a mi lado y yo como quien oye llover, contemplando la niebla y la lluvia, viendo y oyendo llover.

A cada minuto se ponía más fea la cosa.

En el semáforo miré a mi compañero, seguía hablando y parecía no haberse percatado que no le hacía ningún caso, y en ese momento presté atención.

-          Si es que está muy claro, sólo lógica. No hace falta nada frente a la lógica, sólo seguirla.

-          ¿Qué lógica ni que hostias?

-          Pero si te lo acabo de explicar ….

-          La lógica no existe. Vamos a ver hombre, si comiendo pasteles cagas mierda, ¿por qué no pruebas a comer mierda a ver si cagas pasteles? ¿No es lógica?

El muchacho quedó estático, mudo.

El semáforo se puso en verde y llegué al puesto de trabajo. Nos bajamos de la furgoneta y camino al vestuario despertó del estado comatoso al que le había inducido.

-          ¡Oye tío!, ¡tú estás muy mal!.

-          No hombre, no. Sólo fue una forma de mandarte a la mierda y de que me dejaras en paz un rato porque me estabas poniendo la cabeza como un bombo.

-          ¡Ah, vale!

Me puse los fríos pantalones, las caladas botas y la húmeda chaqueta y salimos a la lluvia.

Cada uno se fue por un lado y de pronto sentí la imperiosa necesidad de llamarle a gritos:

-          ¿Qué?

-          No se te ocurra comer mierda, ¡eh!

Y el buen muchacho me deseo un  viaje y mucho sexo, que más se puede pedir después de haber comido copiosamente, pero decidí declinar sus deseos por no ser de mi completo agrado.

-          ¡Qué te den mucho por el culo!

-          No, gracias.

Posteado por: barrenado | Noviembre 5, 2009

TRILOGÍA DE A LO LOCO: MAKING OFF

El sinsentido de la vida es buscarle el sentido.

Magnánima frase que me saqué no sé muy bien de dónde, pero de dentro porque es mía.

Después de un buen tiempo de sequía escritora, esta frase fue la que me relanzó al maravilloso y noble entretenimiento de la escritura. Lo cierto es que me hacía demasiadas preguntas inútiles, no era capaz de encajar más de dos frases y, en definitiva, no era capaz a escribir nada.

Abrumado por la vida real, pues uno busca refugio en la ficción, nada más sencillo, enriquecedor y estimulante.

La verdad es que últimamente me refugio mucho en la música. Pero no me parecía correcto recurrir a ella constantemente para postear, al menos eso nunca fue la idea original, aunque paulatinamente se haya  alejado de ella.

Quiero escribir, necesito escribir. Escucho música, me gusta compartirla.

Aunar ambas cosas no podría ser muy difícil ya que son muy compatibles, otra cosa es que se haga bien o mal, me inclino a pensar que en mi caso, y teniendo en cuenta que me quiero mucho, podría decir que no muy mal, o no tan mal como para matarme por ello.

Y a la postre, dado que quería compartir tres canciones que suelo escuchar de seguido, es decir, como si de un bloque único se tratara van las tres seguidas, pues me decidí a inventar una breve historia para cada una que se cerrara con ella.

Y nada, que la ilusión se cebó de nuevo en mí, me acompañaron las fuerzas y saqué tiempo no sé muy bien de dónde y acometí la trilogía de “a lo loco”.

No será para ganar ningún premio, pero me ha hecho un poco más feliz estos tres días.

Si es que soy peor que un niño, con tan poca cosa y estoy alegre y contento y por unos días dejé de lado el sinsentido de buscar sentido a la vida.

Posteado por: barrenado | Noviembre 4, 2009

A LO LOCO III

Me bajé de la montaña aburrido.

Era feliz, pero me aburría. Fue una muy difícil decisión, y dado el calibre de la misma, decidí quemar las naves tras de mí para no dejar hueco al arrepentimiento.

Cogí lo único relativamente valioso que había, una pistola. Relativamente porque podría perder todo su valor en cuanto perdiera el resto.

¿Para qué una pistola en la ciudad?, en el monte puede tener su sentido, puedes ser atacado por la fieras, por las bípedas también, y estaría justificado su uso.  En caso de un uso injustificado siempre habría cabida al ¿qué coño buscaba allí?.

Había tiempo de sobra, pero no quería perderlo en estériles cavilaciones, me guarde la pistola y prendí fuego a la cabaña. El fuego todo lo purifica, y lo que no, lo chamusca.

Contemplé la escena al cobijo de la negra noche y vi brillar mi antigua patria.

Regresé a casa, pero antes de subir, paré en el bar de abajo.

-          ¡ De lo más caro, dos!

Whisky, por supuesto.

El primero lo saboreé de un trago. El otro lo dejé para el postre.

Blandí mi pistola y dije que no iba a pagar.

-          No te preocupes, invita la casa, tranquilo.

-          No, no quiero que invite la casa, lo que quiero es no pagar.

Ahí confieso que perdí un poco la compostura. Apreté el gatillo con poco convencimiento, hacía mucho que no la usaba y no estaba muy seguro de que funcionara.

El estampido me asustó hasta a mí, menos que a los presentes, pero me asustó.

-          De acuerdo, de acuerdo, no pagarás, lo que tú quieras.

-          Lo que quiero es que me tengas respeto, no miedo, sino respeto.

Saqué un disco compacto del bolsillo y lo tiré al más puro estilo norteamericano del norte en el mostrador.

-          ¡Ponlo!

Obedeció, y eso me tranquilizó, hasta me hizo sentirme muy bien, feliz podría decir. Apuré el otro whisky y antes de que acabara la canción, salí corriendo hacia mi casa.

Aún resuenan los últimos acordes en mis oídos.

Posteado por: barrenado | Noviembre 3, 2009

A LO LOCO II

Entré en el baño rutinariamente como cada mañana. Cerré la ventana y abrí el grifo caliente de la ducha.

Lo primero sencillamente porque estaba abierta, lo segundo para dar ambiente.

El vapor de agua no es gas letal, era puramente ornamental.

Abrí la tapa del inodoro y sin pensar mucho la brillante idea que pasó por mi cabeza, la metí dentro. Aún no había calibrado bien la situación, era una mera toma de contacto, así es que al poco rato la saqué.

No hizo falta mucho tiempo para que llegara el segundo intento.

Esta vez mis avances fueron mucho mejores, pero infructuosos también.

Mi hombro izquierdo, orgulloso acogedor de heridas de guerra, se negaba a efectuar los mismos circenses giros que el derecho, dificultando la maniobra e impidiéndome el acceso.

El habitáculo ya presentaba el tenebroso aspecto deseado producto de la niebla artificial que me ofrecía el agua caliente, así que me decidí a meterme bajo el agua y luego enjabonarme tras cerrar el grifo.

La jabonosa capa que recubría mi cuerpo facilitó la inmersión. Esta vez logré mi objetivo.

Pero una vez allí, y después de cansarme de nadar, salí defraudado.

Necesitaba un pequeño empujón, una ayuda, necesitaba que la cisterna me impulsara un paso más, el último, el necesario.

Sopesada la situación y descartada de antemano cualquier ayuda externa por imposible, volví a enjabonarme en un postrero intento.

Me subí en la cisterna, tiré de ella y con el mismo impulso con que la accioné, me zambullí.

Dada mi más absoluta negación para cualquier tipo de deporte, incluido el salto de trampolín, me golpeé varias veces y no acerté.

Dolido, más en mi orgullo que en otra cosa, pero en otras cosas también, bajé la tapa del inodoro y me duché como todos los días desde que recuerde, concienzudamente tratando de raspar todo, hasta la mala suerte.

Me sequé, me peiné, me vestí y decidí perderme, perderme una temporada, más que nada por hacer algo, me subí en el coche y puse esta canción:

Posteado por: barrenado | Noviembre 2, 2009

A LO LOCO

Me faltaban manos para tantas bolsas, pero me iba apañando.

Por un lado el papel y el cartón, al otro el más ruidoso, el vidrio; dos o tres envases de plástico y el grueso del conglomerado de residuos al contenedor mayor.

¿ Y yo ?, me pregunté.

Me separé unos pasos y volví a mirar. Al contenedor grande, sin duda, a parte de ser inclasificable, en los otros no cogería.

Repasé bien la situación y constaté que en los otros no entraría, pero coger debería coger.

Resoplé dos veces y me sorbí los mocos que el frío estaba tratando de robarme.

Nada, al contenedor grande. Avancé firme y de un golpe abrí por completo la tapa. Me encaramé como buenamente pude y  con una pierna dentro y otra fuera me detuve de golpe.

-          ¿Dónde vas?

La postura no era cómoda. El canto del contenedor se me clavaba en el pecho y la pierna no daba con su longitud para apoyarme en el suelo. Aún así no moví otra cosa que no fuera la cabeza. El conocido ¡Tierra trágame! fue sustituido por el ¡Contenedor, trágame!.

El campo de visión no era muy amplio por lo que esperé un tiempo prudencial a que me dijeran algo más, pero me cansé de la ridícula postura y seguí con mis firmes intenciones.

Logré no sin esfuerzo sentarme en el borde del contenedor y cuando cogí impulso para tirarme dentro, otra voz.

-          ¿Pero a dónde vas?

La voz salía del contenedor, miré hacia abajo y me pareció distinguir una cabeza en la siniestra oscuridad del fondo.

-          Adentro, ¿a dónde voy a ir?.

-          Aquí ya hay muchos.

-          Por eso, uno más tampoco se va a notar.

La vista se me acostumbró a la oscuridad y comencé a distinguir en la penumbra. Aquello era mucho más grande de lo que se podría uno imaginar. Comencé a ver cientos, quizás miles de pequeñas cabezas.

-          De acuerdo, pero antes deberás escuchar la historia de cada uno de los que aquí estamos.

-          ¡Qué va!, con la mía tengo bastante.

De un salto volví al asfalto firme, cerré el contenedor con un golpe seco y tras rodearlo, le pegué una patada, mucho más testimonial que efectiva.

Volví a casa y me senté frente al ordenador.

¡Mañana se me ocurrirá otra cosa!.

Y me puse a escuchar una canción.

Posteado por: barrenado | Octubre 30, 2009

DESIDIA

He sufrido problemas informáticos.

No es ninguna disculpa para no haber escrito nada estos días, pero algo tenía que decir.

La verdad es que no ha sido una semana muy buena, pero tampoco ha pasado nada digno de contar, nada malo o tan malo como para quejarme amargamente aquí.

Hoy he ido a una charla de un escritor. Decía sentirse como una hormiga ante determinada gente, empleaba ese símil un tío que citó más libros en  diez minutos de los que yo he leído en mi vida. Podría pensar que soy un grano de azúcar, pero la proporción sería desequilibrada, con lo que trataré de pasar por alto esta comparación. Con un ataque a mi maltrecho ego al día tengo más que suficiente.

La verdad es que no paso por mis mejores momentos, me siento desilusionado.

No tengo ganas de hacer nada, porque dormir me sigue pareciendo no hacer nada y dormir es lo único que me apetece.

Me dejo vencer por la desidia con bastante facilidad últimamente, las pocas cosas que hago a parte de cumplir en el trabajo, no son más que auto obligaciones.

Y lo cierto es que si he llegado hasta aquí sólo ha sido fruto de obligarme a escribir, aunque haya  tenido que borrar varias frases inconexas y sin sentido. Lo que no quiere decir que las que están, sean demasiado coherentes.

Supongo que lo iré superando.

Posteado por: barrenado | Octubre 25, 2009

MANJAR DE DIOSES

La comida no es el manjar. Unos garbanzos buenos los puede hacer cualquiera.

El manjar es meter el chorizo de los garbanzos entre pan, morder y dejar que la grasa se deslice por la comisura de los labios, dejarla caer con la tranquilidad que da el estar seguro que nadie lo verá.

Pasar el dedo índice, no otro, por el reguero grasiento y luego chuparlo.

Y luego, sólo luego, dar otro bocado al chorizo camuflado en pan.

Sólo hay otra cosa más placentera, echarse a la siesta después de eso.

Pero eso tendré que contarlo después, cuando me levante.

Y luego dicen que comer sin compañía es un poco triste.

Lo triste hubiera sido no poder cometer tantas guarradas placenteras.

Posteado por: barrenado | Octubre 20, 2009

EL MUNDO ES REDONDO PARA QUE RUEDE

Hoy he tenido un día muy malo, pero estoy muy contento y feliz.

Bueno, no es que fuera un día muy malo, es que se dio una conjunción de acontecimientos un poco malos. Si a eso añadimos que llevo unos cuantos días un poco sensible, un poco de aquella manera. Irascible podría decir, o susceptible.

Susceptible es el término adecuado a mi estado de ánimo.

Bueno, el caso es que hoy me han pasado un montón de cosas, pero he agotado el tiempo disponible de hoy y me gustaría contralo con detalle. De paso dejaré reposar los acontecimientos porque puede que hoy me impactaran y mañana pierdan toda su fuerza.

Pero me gustaría recordar este día porque aunque todo salga torcido y yo esté torcido, se puede encontrar la paz y la tranquilidad sin tan siquiera buscarla.

Creo que el momento crucial fue cuando me subí al coche de regreso a casa y puse la música a todo volumen para abstraerme del mundo, en ese momento sonó una frase que quizás activó algo en el subconsciente y a partir de ahí, todo empezó a cambiar.

“Para cuando se te asome al pelo el gris, más te vale que te sientas bien de ti”

Y a eso me cogí, si estoy a gusto conmigo y con lo que hago, el mundo que siga sus giros, porque el único mundo que puedo cambiar de inmediato es el mío, y ese empieza por mí.

Posteado por: barrenado | Octubre 17, 2009

EL LUJO DE VIVIR

Las matemáticas no mienten, los que mienten y mucho son algunos matemáticos. Eso creo que leí hace algún tiempo, o simplemente eso es lo que recuerdo haber leído, que al fin y al cabo, lo que se recuerda, es lo que cuenta.

El caso es que hace un tiempo, creo que dos semanas más o menos, tengo que entrar a trabajar media hora primero. Tirando de las matemáticas creí que perdía media hora al día más de vida, pero no, he perdido mucho más.

Al adelantar media hora la entrada a trabajar me encuentro con un monumental atasco todos los días que me retrasa. Paulatinamente he ido adelantando de cinco en cinco minutos la hora de salida hasta dejarlo en 20 minutos, tiempo estimado que se pierde en el atasco. Al adelantar la hora de levantarse, lo lógico sería adelantar la hora de acostarse, pero al hacerlo en la misma proporción me he percatado que las costumbres hacen leyes y hasta las 0 horas, hora litúrgica del sueño, no me dormía aún acostándome a las 23.30. Ante el cansancio acumulado y el consiguiente sueño arrastrado, acabé adelantando la hora de acostarme otros 10 o 15 minutos, para tratar de compensar esas vueltas y esos maléficos momentos insomnes que me enervan y hasta me desquician. No hay cosa que más me moleste que estar en la cama sin hacer nada queriendo dormir sin conseguirlo.

Al final y evitando evaluar el consiguiente malestar asociado al cambio de hábitos, entrar a trabajar media hora primero conlleva perder esa media hora que se trabaja más 35 minutos repartidos entre estar en la cama sin dormir y estar sentado en el coche en medio de un atasco. Ni más ni menos que una hora más de vida perdida.

No hay mejor lotería que la buena economía, pero creo que voy a empezar a jugar algo, porque me estoy empezando a dar cuenta que vivo para trabajar y no trabajo para vivir.

Y encima esta semana he oído a un jefe decir que debemos estar agradecidos, que en los tiempos que corren tener trabajo ya es un lujo. En los tiempos que corren el lujo es vivir.

Posteado por: barrenado | Octubre 17, 2009

BRUJA

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