De la misma forma que Diógenes, pero sin farol, deambulaba por las calles de la ciudad.
Caí en la cuenta de la imposibilidad de mi empresa, y de mi locura al tratar de acometerla y de la misma forma que no tenía farol, tampoco lanza ni yelmo pero podría imitar también a Don Quijote.
Despreciando la hacienda pero no la honra,
camino silencioso entre la niebla
desvaneciéndome taciturno en la sombra
sigiloso en busca de una doncella.
Ojalá estuvieses aquí para verme la cara y saber que para nada estoy triste.
¿No sabes quién soy, dónde estoy? ¿Diógenes andando o Don Quijote lanza en ristre?
No importa, lo sabrás cuando me halles, soy quien te espera sin haberte buscado.
Sobran doncellas en apuros, falta algún hombre honrado.


¿QUÉ ME CUENTAS?