Posteado por: barrenado | febrero 24, 2008

Sobran capillas donde oír misa.

Estábamos tomándola en un bar cuando el colega dice indignado que han puesto aceitunas a todos menos a nosotros.

Tampoco tiene importancia, se le habrá olvidado.

Ya el Domingo pasado pasó lo mismo, ya no sé qué pensar.

En el bar siguiente seguimos comentándolo y para zanjar la cuestión les digo que ya no pararé más en ese bar.

Hace tiempo, estando en un bar, por circunstancias tuve que pagarle con un billete de 50 un café, lo cierto es que no tenía otra cosa en la cartera porque había olvidado la calderilla encima de la mesita de noche. La camarera, de unas formas que a mí me parecieron malas, se quejó amargamente implicando en los comentarios a toda la concurrencia, vamos que me lo reprochó a viva voz delante de todo el mundo y un tanto cabreada.

Le dije que esperara un momento que ahora volvía, fui a casa, busqué las monedas justas para pagar el café, regresé al bar, le pedí el billete de 50 y le pagué justo. De eso hace aproximadamente entre 2 y 3 años, el tiempo que hace que no he vuelto a poner los pies en ese bar de donde era cliente habitual porque estaba muy cerca de mi casa.

En la calle en la que vivo he contado 5 bares por el margen izquierdo 4 por el derecho, mira a ver si no tengo donde parar que me parezca que me atiendan mejor.

La respuesta de mis compañeros en que soy un radical, que un mal día lo puede tener cualquiera, etc.

Estoy totalmente de acuerdo, pero lo que en ningún caso hago es castigar, demos la vuelta a las cosas,  y lo que hago es premiar, en el sentido de que quien hace bien las cosas se merece una recompensa y por ello creo que quien las hace mal debe sufrir las consecuencias.

No soy ninguna joya para que mi presencia sea un regalo, pero en ciertos casos como el de hoy, en el que estamos unos cuantos juntos, son unas cuantas consumiciones que se pierden por la sencilla razón de yo no paro en ningún sitio donde no paren mis amigos, evidentemente estando con ellos y si yo decido no parar en algún sitio, ellos harán lo propio.

Cuatro putas aceitunas no van a ningún sitio, eso es cierto, pero como es tan cierto, por eso mismo no volveré a parar.

Hay otro bar que tengo vedado desde hace mucho tiempo y en ese no me hicieron nada, estando con un amigo dije de ir allí y me dijo que no paraba por allí porque en cierta ocasión algo le había hecho o dicho que le había sentado mal, ni siquiera recuerdo lo que fue, lo que si me acuerdo es que no volví a parar más en él.

Las cosas creo que son así, los pequeños detalles son los que cuentan y si todos hiciéramos lo mismo ante los pequeños detalles, las cosas mejorarían porque son los granos de arena los que hacen las montañas. Desde luego que por estos incidentes no voy a dejar de parar en los bares, pero al final sólo pararé en los que tengan menos fallos, es decir, en los que a mi criterio (que no tiene que ser el verdadero ni el bueno ni el universal) se porten mejor y tengan un buen servicio.

No voy a castigar a unos sino a premiar a otros.

Hay tres bares en los que no volveré a parar, pero hay muchas capillas abiertas donde oír misa hoy por hoy y es de sobra conocido que el mejor vino que hay es el que beben los curas, esos que saben de todo sin haber probado nada.

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