Posteado por: barrenado | marzo 29, 2008

SONREIR

Medio dormido, poco después de levantarme, medio malhumorado o más bien con el humor sin definir, conducía tranquilamente el coche.

Una joven y atractiva muchacha esperaba en un paso de  peatones a que se le dejase pasar.

Evidentemente paré, no porque fuera joven y guapa y del sexo contrario (del sexo afín), paré porque creo que es mi obligación.

Aunque no esté de acuerdo con muchas leyes, y no con todas las normas de circulación, el paso de cebra, los semáforos y los stops me parecen sagrados.

Pues bien, me dio las gracias con la mano y me dedicó una sonrisa que iluminó toda la mañana y el resto de mi día.

Supongo que sonrió mi acción, puede que hasta se le escapara por despiste, pero el caso es que me llegó al alma.

El alma, eso que menos pesa y que más nos pesa.

Lo que estoy seguro es que no le costó mucho trabajo y sin embargo que feliz me hizo.

Con tan poca cosa me alegró el día y gozoso encaré los quehaceres cotidianos sintiéndome más ligero, casi anestesiado.

Luego pensé en lo poco que nos cuestan pequeños detalles como una sonrisa y lo felices que podemos hacer a los demás. Sobre todo practicando eso que parece costar tanto que es la amabilidad. Pues eso practiqué un poco hoy, amabilidad por doquier y gracias a ese ángel que se me presentó en forma de sonrisa.

¿Debería darle las gracias o simplemente practicar más mi sonrisa?.


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