Posteado por: barrenado | abril 14, 2008

PEDIR AYUDA

Después de estar más de dos horas chocando contra un dificultad, me doy cuenta de la cantidad de tiempo que he perdido y que podría haber solucionado con una llamada telefónica, pero, como todo en esta vida, tiene una explicación, aunque no sepamos encontrarla.

Lo que quería es muy simple para alguien que sepa, pero los profanos somos eso precisamente.

El caso es que no diré lo que me trajo de cabeza porque era relacionado con la informática y las presentaciones de fotografías y al final es una somera estupidez.

Lo cierto es que por un lado estaba tan enfrascado en la tarea que no quería que nadie me sacara de ella, estaba concentrado y apasionado. De otro lado cada vez que me hacen algo de carácter informático, lo suelo olvidar con bastante facilidad no siendo así con lo que descubro por mí mismo.

Y de otro lado está lo que me ha llevado a la reflexión, el hecho de que me cuesta mucho trabajo pedir ayuda. Puede que sea el miedo al rechazo, a que me digan que no quieren ayudarme, puede ser una reminiscencia del orgullo que en otro tiempo tuve bastante afilado (¿quien no ha querido comerse el mundo y se ha creído capaz de ello?). No sabría explicarlo, pero también puede ser un poco de ambas cosas.

Sin embargo, no me cuesta nada ayudar a los demás y ofrecerme para cualquier cosa, en detrimento propio porque a veces llevado por ese deseo de ayudar, me meto donde nadie me llama y en realidad lo que hago es estorbar en lugar de ayudar.

No he conseguido hacer lo que quería, pero me voy satisfecho a la cama porque lo he intentado, he descubierto varias formas de cómo no se hace y mañana pediré ayuda, aunque me cueste mucho, porque seguro que la próxima vez me costará menos.

¿Podrá ser que no me gusta pedir ayuda porque entiendo que eso es sólo un atajo, un recurso del vago, para no tener que trabajar sobre ello y descubrirlo?.

Desde luego que todas las cosas de este mundo son muy fáciles, los difíciles somos nosotros.


Responses

  1. Cuando conozco gene o entro a una nueva relación empiezo a imponerme toda esta serie de restricciones. No puedo sentir lo que siento. No puedo tener los deseos y necesidades que tengo. No puedo tener la historia que tengo. No puedo hacer las cosas que quiero, sentir lo que estoy sintiendo o decir lo que necesito decir. Me convierto en ese robot reprimido, perfeccionista, en vez de ser lo que soy. YO.

    Anónimo.

    A veces, nuestra reacción instintiva al estar en una nueva situación es: no seas tu mismo.
    Y, ¿quién mas podemos ser? ¿Quién más te gustaría ser? No necesitas ser nadie más.
    Quizá nos preocupemos de lo que vaya a pensar la otra persona.
    Pero cuando nos relajamos y nos aceptamos a nosotros mismos, la gente a menudo se siente mucho mejor cerca de nosotros cuando somos rígidos y reprimidos. Es agradable estar cerca de nosotros.


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