Posteado por: barrenado | abril 24, 2008

CHISTES AL JEFE

Salí de casa a las seis y media de la mañana y regresé a las nueve de la noche y me sorprendo en la cena pensando que no tengo nada interesante que contar. Todo un día de aburrido trabajo. No he tenido tiempo a que me pasara nada digno de comentar entre bocado y bocado.

Lo cierto es que vivo momentos de verdadera paz y tranquilidad emocional, no me encuentro disgustado por nada y en general me encuentro de buen humor.

Estoy adquiriendo una serenidad inusitada.

A ver si escribir esto me está sirviendo de terapia espiritual porque hasta creo que soy mejor persona de un tiempo a esta parte.

Hoy he tenido dos momentos especiales con uno de mis jefes. Como creo que en todas las empresas, en la mía hay más jefes que indios y tengo muchos pero este podríamos decir que es el segundo de abordo. A primera hora de la mañana, antes de cambiarme de ropa me dice:

– Tengo una camisa como la tuya.

– Que vas a tener una camisa como la mía, lo que tienes es buen gusto.

Una respuesta rápida y creo que muy ingeniosa, al menos eso me pareció y a él también porque se rió un buen rato.

La segunda fue un poco menos graciosa, pero creo que también estuvo bien. Después de comer y esperando que llegara la hora de volver al tajo, me senté a tomar un baño de sol y comencé estirando las piernas, apoyando la espalda en la pared, cerrando los ojos porque me molestaba el sol, abriendo la boca y cayendo en los queridos brazos de Morfeo. Me despertó él y me dijo:

– ¿ Qué haces?

– Cantar y tocar las palmas, pero si molesto paro.

Prueba de esa paz y serenidad de la que estoy gozando es el hecho de que me quedara frito en medio de la calle, más o menos, cuanto menos a la intemperie y durmiera plácidamente y de verdad porque puedo asegurar que llegué a soñar y todo, lo que pasa es que como siempre no puedo recordar el qué.

A ver si va a ser verdad ese dicho periodístico de que si no hay noticias, buenas noticias. Como ahora no tengo problemas (porque no le doy importancia a los que pudieran serlo) voy a poder ser moderadamente feliz. Como no me pasan cosas, no tengo problemas, soy feliz.

Al final, cuando uno se para pensar, al cabo del día pasan muchas cosas a las que aparentemente no damos importancia y son muy importantes. Puede que hoy mejorara un poco la relación con mi jefe sólo por hacerle un par de chistes. Espero que mañana no me despida por gracioso, que también podría ser.


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