Posteado por: barrenado | septiembre 10, 2008

QUEMADO, QUEMADO

Tratando de recomponer mi ritmo vital (ayer cuando cerré el libro que estaba leyendo eran las 5 de la madrugada y la última vez que miré el reloj las 6 y media), decidí levantarme a las 11 de la mañana, pasar el día mal, pero sin dormir siesta y así a la noche dormir como el común de los mortales.

Estaba tan estupendo el día (supongo que como los anteriores, pero como no los veía) que decidí coger la mochila e irme a la playa.

Todo perfecto hasta que estando en el agua, veo venir una ola muy grande, también veo varias jóvenes en bikini en la orilla, con lo que salió el Pepito Piscinas que llevo dentro, surfeo la ola hasta que dejo de surfearla, o sea, me voltea contra la arena del suelo y doy varias vueltas de campana hasta que el agua vuelve a su lugar dejándome de rodillas en el suelo frente al grupo de susodichas féminas.

30 años antes hubiera llamado a mamá y llorado, a estas alturas uno se levanta resignado y silva alguna cancioncilla mientras se retira a la guarida más cercana, en este caso la silla y la toalla.

¡Menuda hostia en toda la espalda con la puta arena y encima de arrastre!.

En la primera oscultación palpar no parece grave, nada, chapa y pintura nada más, unos rayonazos.

Me siento más tranquilo y me levanto de golpe, he sentido que me sentaba encima de algo, compruebo la silla y no hay nada, vuelvo a sentarme y al moverme un poco noto como un gran pegote de arena lucha por camuflarse entre mis nalgas. No queda más remedio que volver al agua a deshacerse de media playa que llevaba dentro del bañador. No vuelvo a estar dentro del agua cuando unos fuertes escozores me invaden toda la zona cercana a donde la espalda pierde su casto nombre. La avería parece ser más grave.

Por lo demás muy bien, día de playa, me bañé, leí, comí mucho, bebí, recreé la vista en las damas con poca ropa, disfruté de un maravilloso día de playa.

Llegar a casa: Mi madre preguntándome si estaba tonto, yo descolocado, aún no le había enseñado la herida y ya lo sabía o qué. Me miro en el espejo y ¡zás!.

Como una gamba, quemado pero quemado de verdad, no colorado, esto creo que da en un tono morado y todo. Con lo quemao y lo golpeao, que encima lo tengo hinchado y hay herida de estas chungas de quemadura por rozamiento, que notaba yo las burbujas del agua oxigenada que me echaron y eso que es en la espalda baja.

Con todo, voy a recuperar yo el ritmo vital y dormir ahora mismo por los cojones.

Con lo bien que se vivía por la noche, ¡coño!.


Responses

  1. Esque eres peor que los niños.
    Y ya no tenemos cuerpo ni edad para andar vacilando.
    😛

  2. Anda que… Eso te pasa por intentar cascasrte el vacile padre… Bueno, consuelate pensando que podría haber sido peor. Y de lo de las quemaduras… mejor lo dejo y no te digo nada… La próxima vez, a embadurnarse bien de cremita para el sol!!! Besitos 😉

  3. Se ha dibujado una sonrisa lastimera en mi cara mientras me leia…¡pero qué desastre eres!!!!!…. ya podria haberte cuidado un poco una de esas muchachas que paseaban por la orilla…


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