Posteado por: barrenado | septiembre 14, 2008

CON LO GUAPO QUE ESTOY CALLADO

– Si crees que te vas a caer, te caerás”.

Así contestaba hace años una jovencísima gimnasta en una entrevista cuando le preguntaban por el secreto de “bailar” sobre la barra fija.

Eso me pasó hoy. Creía que iba a caer y caí.

Entré en el bar y lo primero que me encontré fue a un amigo de esos que todos queremos tener. Buena persona, alegre y simpático, pero muy aficionado a las bromas y a los chistes tildados de verdes, de esos en que el sexo está en el epicentro de los mismos. En cuanto entré y me llamó ya me vi víctima de una de sus bromas, y me puse alerta.

– Tú que eres hombre de mundo, explícales a esta gente por qué los del sur dicen que hay diferencia entre los crustáceos del norte de España y los de Francia.

– Jóder, ese chiste es más viejo que la luna, porque en algunos lugares del sur, como por ejemplo Argentina, al sexo femenino le llaman concha. Los hombres de mar del norte de España siempre se refieren al mar como género femenino, la mar; y los franceses a la mar le dicen la mer. Luego hay dos tipos de concha, la de la mar y la de lamer.

Por la cara que pusieron los presentes me percaté de que algo no iba bien y cuando todos rompieron reír, confirmé mis sospechas.

La camarera me dijo que tenía la mente sucia, que éramos todos unos degenerados. Lo que me dolió fue lo que me dijo con la mirada, algo así como que no esperaba eso de mí o más bien esa pregunta de ¿tú también?, no me lo esperaba.

Después de todo el bochorno averigüé que la discusión versaba sobre la diferencia tanto de precio como de sabor entre los mariscos del cantábrico español y el francés y la referencia del sur era al de España, más bien por su neutralidad al estar más alejados, aunque también en referencia a que ciertas cosas las aprecian más los que están lejos que no los que estamos cerca.

Alguna vez bromeando dije que era hemafrodita, que tenía el sexo masculino entre las piernas y el femenino en la cabeza. Va a ser verdad.

Para una conversación medianamente seria que había, tengo que llegar yo a meter la pata.


Responses

  1. Por si no los has leido, tienes comments mios en varias entradas anteriores a la última que posteé, van casi de seguido hasta que no hay más, es que me ha sucedido con una amiga que no me ha leido los comentarios, ya que yo entro a los blogs cuando sé que tengo tiempo y de ahí que me pego un atracón y comento todo lo que se me ocurre y apetece y suele consisitr en bastantes entradas…

    Joder, qué camarera más suceptible, es un simple chiste que hasta han contado amigas mias…

    Nunca está de más meter la pata sobre todo cuando la situación presta a risas, además, quién se íba a imaginar que se ponian todos tan serios,no? jejejeje

    Divertida anécdota

    ¡Un abrazo!

  2. Lo de la camarera, sabe Dios lo que habría estado escuchando antes, conociendo a los contertulios.


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