Posteado por: barrenado | octubre 21, 2008

VER EN LUGAR DE MIRAR

Al salir de trabajar, conducía yo tranquilamente hasta que fui engullido por una marea de coches que seguro hacían lo mismo que yo, irse a casa después de la jornada. Puede que coincidiera con hora punta o que todos hubiésemos coincidido, pero el caso es que sin querer y sin darme cuenta formaba parte de aquella grandiosa culebra multicolor de chatarra sobre ruedas.
Escuchaba a Manolo García y como acostumbro a escuchar la radio, por inercia, comencé a prestar atención a la letra y de pronto me sorprendí dándole la razón a la canción, como si de un contertulio de la radio se tratase y me dije que no, que no tenía prisa, que en realidad no se debería tener prisa nunca por nada y que había que disfrutar el momento.
Ahí fue cuando miré el cuentakilómetros y me asusté. Miré por el espejo retrovisor y no pude frenar, la inercia de aquella endiablada culebra me había inoculado su veneno, la prisa.
Hasta un par de kilómetros más adelante no pude echarme al carril derecho y disminuir un poco para disfrutar del paisaje y regresar a casa despacio, con calma.
Me enfadé un poco por haber sucumbido al gesto borreguil de seguir a la manada, aún a riesgo de salirme de la ley porque aunque fuera autopista y no fuera por mucho, superaba el límite de velocidad, yo y todos los que me rodeaban, pero eso no es pretexto.
Al menos en mi caso es algo autómata, salir de trabajar y correr hacia casa, pero la siguiente pregunta que me hice fue si trataba de alejarme del trabajo o trataba de acercarme a casa. Puede parecer lo mismo pero no lo es.
Cinco minutos arriba o abajo no llevan a ningún sitio y al final correr en coche o no correr es lo que significa.
Evidentemente hablo de correr un poco más de lo normal, nunca me gustó conducir rápido y 140 en la autopista tampoco es ir endiabladamente fuerte, pero ir a 100 y disfrutar un poco del paisaje mientras escuchas música aunque llueva es algo maravilloso que hoy he redescubierto de la mano de Manolo García y sus canciones que me transportaron a otros mundos paralelos de utópicos paisajes y sentimientos.
Puede que tardase cinco minutos más en llegar a casa, pero también estuve cinco minutos más viendo lo que otras veces miro.

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Responses

  1. En Medellín no hay autopistas, así se le llame como tal a una de esas carreteras. Creo que la máxima velocidad a la que ido en carro es a 80 y no porque yo maneje, siempre maneja otro y eso para mí ya es parecerse a Juan Pablo Montoya.

    Sin embargo, hoy en uno de esos trayectos largos mientras escuchaba a Calamaro en mi MP4 decidí abrir los ojos en vez de cerrarlos como hago siempre y disfruté del paisaje. Extrañamente hoy lo vi diferente, más verde, máz azul, más brillante, más iluminado. Parecía un camino que me invitaba a seguir indefinidamente sin llegar a mi destino.

    Muchas veces es bueno no correr tanto, relajarse, parar en el camino, tomarse un café y charlar con los amigos.

    Curiosamente, hoy nos ha alsatado el mismo pensamiento. Saluditos!

  2. Hay que tomarse la vida con calma, pero a veces me cuesta tanto.

  3. Por cierto, que ojos tan bonitos tienen los labios rojos.


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