Posteado por: barrenado | diciembre 20, 2008

COMIDA DE NAVIDAD

Se acaba el año y llega la hora de los balances, de los emocionales también.
De la que venía conduciendo a casa me dediqué un poco a pensar y lo cierto es que me quejo porque es costumbre, pero no estoy nada mal.
Es un balance parcial, evidentemente, pero con respecto a lo laboral no puedo quejarme en nada. Trabajo menos, ganó algo más, estoy a gusto y aprendiendo cosas nuevas, es menos rutinario, estoy más cerca de casa, lejos, pero más cerca y sobre todo, me llevo muy bien con los jefes y con los compañeros.
No está nada mal, puede mejorarse y mucho, pero se le puede dar un aprobado.
En mi casa, siempre ha habido la costumbre de celebrar las comidas y cenas navideñas de la misma forma que casi todas, en familia, pero reducida a la mínima expresión, al núcleo familiar por antonomasia, padres e hijos.
En nuestro caso padre, madre y los dos chiquillos, que pasan ambos de los 30 pero serán eternamente los dos niños. Además ninguno de los dos hemos puesto mucho empeño (por decirlo de alguna manera) en perpetuar la especie, vamos que ahora no tenemos ni novia ninguno, pero cuando las hubo tampoco se sentaron en la mesa por ninguna fecha especial.
El caso es que todas las pitanzas festivas que disfruté familiarmente han sido excelentes, porque discutimos o reñimos todo el resto del año que pasamos juntos, no hace falta un encuentro navideño para sacar los trapos sucios.
Digo todo esto porque me hago una idea de lo que pueden ser las comidas familiares de otros que tanto se parodian. Lo digo porque hoy tuve la comida navideña del trabajo y me sorprendió gratamente. Un poco de vino (de más) y un poco de licor hicieron que los que normalmente se llevan a matar hicieran una pausa en sus batallas particulares y todo fuera alegría y buen humor.
He de reconocer que muy a mi pesar me sentí un poco defraudado, de lo cual me alegro, pero en el fondo creo que pensaba que se iban matar, que iban a sacar todos esos temas escabrosos, ese echarse en cara mil y una maldades escondidas en la recámara del rencor, que los que estaban enemistados iban a poner en claro sus cosas, pero no.
Todo resultó maravilloso. La verdad que es la primera vez que no busco una silla lejos de alguien porque me llevo estupendamente con todos, aunque no todos se lleven estupendamente entre ellos, me consta. Por eso es que como en esta guerra aún no tengo enemigos, esperaba que estallase, pero no fue así.
¿Tendré que replantearme mi crisis de fe en la humanidad o será sólo una casualidad?.

No creí que llegara a decir esto, pero estoy contento con mi trabajo.


Responses

  1. Yo tenía ayer la cena de trabajo de todas las Navidades, pero no fui.
    ¿No habrás echado en falta a nadie?

  2. ¡Ole por ti! Importantísimo eso que dices y sientes… me alegra mucho; y además, justo empecé a leerte el día en que habías empezado en tu nuevo trabajo, así que…
    Por cierto, el lunes tengo almuerzo de Navidad en mi casa… por si te quieres pasar… jeje.

  3. Quierodormir: No faltaba nadie, más bien sobraba alguno, je je je je.
    Raquel: Sólo iría si sacáis trapos sucios y y esas cosas, je je je je je.

  4. noooooooo, la fe en la humanidad no hay que recuperarla nunca!!! bueno, es que estas fiestas me poene muy negativa 😛


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: