Posteado por: barrenado | marzo 23, 2009

BUSCANDO COSAS GRACIOSAS

–          Me paso el día trabajando y tengo mucho trabajo y no me pasan cosas graciosas. Hace poco tiempo me pasaban muchas cosas graciosas, pero últimamente, nada.

–          Lo que me estás contando es lo más gracioso que he oído hoy.

–          Pues creo que no debería hacerte gracia, más bien debería darte pena.

–          Me estoy conteniendo, si sigues hablando voy a estallar en carcajadas.

–          No deberías ser tan cruel, se supone que eres mi amigo, deberías consolarme, no reírte de mí.

–          Si quieres hacer amigos vete al parque, si quieres que te pasen cosas graciosas en el trabajo, vete a trabajar al circo. Esto es un bar, si con cada cliente que viene me tengo que detener diez minutos a escucharle, no serviría bebidas, me dedicaría a escuchar.

–          ¡Hostia!, ¿pero por qué te pones así?.

–          Porque pensáis que soy un pañuelo, todos venís a llorar. Mi trabajo es muy triste, tiene su tristeza más la tristeza que traéis los demás de vuestros trabajos.

–          No lo había pensado.

–          Ni yo tampoco, pero es que estás amenazando con ponerte muy pesado y lo único que se me ocurre es defenderme así. Además, por un puto café, tampoco es para hacer de psicólogo.

–          Me dejas sin palabras.

–          Pues mejor, así te callas y si sientes ganas de hablar, te vas al bar de al lado y le cuentas al camarero lo que te acaba de pasar aquí, verás como él lo encuentra gracioso y al final tu día acaba con algo gracioso que contar.

–          ¡Qué cabrón!, si en el fondo vas a tener razón.

–          Al cliente siempre se le da la razón, pero es el camarero el que siempre la tiene, no lo dudes nunca.

–          Al menos me has arrancado un par de sonrisas.

–          Y lo que tiene más valor aún, he impedido que dijeras más tonterías.

–          Ponme otro café, pero mira a ver si esta vez me lo haces decente.

–          Tan decente como la propina que me dejas.


Responses

  1. Muy gracioso.

  2. Ya veo que ya te tomas los cafés en otro lado. Extraño enormemente los que me tomaba contigo en las tardes, pero pronto volverán, te lo prometo.

    A mi me ha hecho reír el cuento, fue totalmente gracioso.

    Un abracito


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