Posteado por: barrenado | agosto 5, 2009

EL TIEMPO QUE SE ESFUMA

Hoy me he dado cuenta de que realmente no tengo tiempo para nada de nada.

Efectivamente hay una prueba palpable. Hay varias pero una creo que es irrefutable.

El sábado pasado a falta de diez minutos para cerrar el centro comercial me compré una super mega televisión de 40 pulgadas que a lo largo es más alta que yo, o eso creo.

No soy una persona que se caracterice por hacer las cosas bien, eso no lo puedo negar, pero creo que esta vez he hecho algo así como empezar la casa por el tejado, y casi literalmente.

No tengo más muebles en mi casa que la mitad de los de la cocina y ya me he comprado la televisión. Si es que no tengo una miserable silla donde sentarme. Eso sí, ya tengo perfilado mucho y muchas cosas encargadas, pero aún hay demasiado espacio.

Es que me parece asombroso, pero aún no he tenido tiempo de desembalar la caja y comprobar que al menos funcione la televisión.

Aún hay algo más, tengo sin desembalar la caja de unos altavoces que compré también el sábado para el ordenador y aún escucho música muy bajito en los que trae incorporados porque se me quemaron los otros. Y es que además, la caja reposa todos los días encima del portátil cerrado porque me estorba en otros sitios, si es que no es cuestión de que se me olvide, si es que todos los días la veo y la aparto para volver a ponerla otra vez en el mismo sitio.

No tengo tiempo de nada.

Y lo peor de todo es que me estoy dando cuenta de que el verano se me escapa de las manos como arena de playa que no visito como sería mi gusto.

Hoy que disponía de una hora más o menos libre, he decidió jubilar el vídeo, que hacía algunos meses que ya no respiraba. Y he pasado pena, nostalgia. He guardado todas las cintas de vídeo en unas cajas y los títulos, las carátulas, todo me recordaba algo, todo el ambiente se me envolvió de algo raro, supongo que nostalgia. Ya no es que me cueste tirar las cosas, es que me cuesta guardarlas y dejar de verlas en el lugar que ocupaban, de hecho, he tenido que dejar unas 20 en la estantería superior de la librería como mera decoración, porque no puedo hacer uso de ellas, pero no pude evitarlo.

Ahora entiendo por qué no he podido olvidar todos y cada uno de mis amores, si no soy capaz de deshacerme de unas puñeteras películas de vídeo, cómo deshacerme de recuerdos, además recuerdos que obviando los finales, fueron maravillosos. Cierto es que alguna cara se me desdibuja, empieza a borronearse, a obnubilarse, pero cada caricia, cada beso, cada muestra sincera de cariño, permanece intacta en la memoria.

¿ Será hora de aumentar la colección?

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Responses

  1. Barrenado, me alegra ver que sigues en el mundo de los vivos; aunque en el de los vivos sin tiempo, jeje. Yo creo que siempre es hora de aumentar la colección y mucho más si es una colección de caricias, besos y cariño; así que ¡adelante!, a por ellas. Y para que empieces con buen pie, te envío un beso.

  2. Y… ¿cómo compras la tele sin saber dónde la vas a colocar?
    Ya te has creado un problema, comprar el mueble en función de la tele.


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