Posteado por: barrenado | noviembre 21, 2009

TOROS

Después de burlar a la muerte con una media verónica magistralmente ejecutada, decidí hacerme un buen regalo.

De igual forma que Manolete se encontró con Islero, y Paquirri con Avispado, no sea que Barrenado se encuentre con otra gripe A.

A puerta gayola la espero, por cierto.

Me compré un estupendo, a priori, ordenador personal portátil. Una impresionante computadora con un físico impresionante.

¿Y de cara?

De cara, carísima.

Y qué guapas eran las tres. Y digo bien. La que ahora se deja toquetear por mis torpes dedos, es la tercera.

Todo me pasa a mí. Las tres tienen, dos de ellas supongo  que seguirán teniendo porque las devolví, problemas en los altavoces, un chisporroteo, un constante crepitar.

Después de varios cabreos, de varias discusiones con unos señores que lo único que saben es limpiar y reponer estanterías, decidí indagar por mi cuenta y elevar mis quejas al mismísimo fabricante. El problema viene por una descompensación en el reparto del flujo eléctrico que pasa por ellos. Me indicaron un programa para instalar y que ajustaría ese desajuste y eliminaría la corriente estática acumulada.

Supongo que cualquiera que pueda leer esto puede hacerse una ligera idea del trabajo que lleva ajustar un ordenador nuevo, y ya no sólo el traslado de archivos sino la instalación y verificación de muchos programas, nunca pensé que tantos, la verdad.

¿Y aquello que hacía esto qué programa sería?

¿Dónde coño está esto, aquello y lo de más allá?

Un desastre, la verdad. Si encima lo hay que multiplicar por tres, un puto desastre.

Y aún sigo tosiendo. Me consuela saber que lo hice encima del teclado de los otros dos, con lo que espero haberles contagiado la gripe A a todos los que me han obligados a mentar a sus madres sin culpa alguna por parte de ellas.

Sigo a la espera de solución por parte del fabricante, pero de otra forma estoy muy contento con la nueva adquisición. La verdad es que uno se acostumbra enseguida a ese crepitar ocasional y no constante, que además no influye en el sonido, más bien todo lo contrario, es en el más absoluto de los silencios cuando se oye. Pero me ha costado una pasta y lo quiero bien.

Y de otra forma bien, pero qué hermosa que es la vida del que no trabaja.

Y que lo tienen muy claro, que estoy dispuesto a entrar a matar y salir por la puerta grande.

Me aprieto los machos y …………………………………..


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