Posteado por: barrenado | febrero 11, 2010

AGRADECIDO

El Domingo leía un fabuloso artículo de Juan José Millás en el que decía que si te dolía la cabeza podías cortarte un dedo y eso te haría olvidarte del dolor de cabeza, luego te sacabas los ojos para no ver que te faltaba un dedo y así seguías hasta ………

Ojeaba yo la prensa en la barra del bar mientras medio atendía a una conversación, una de esas que abundan, cuando no monopolizan, hoy en día en las barras de los bares.

Coincidía que tenía abierto el periódico por el obituario cuando alguien dijo que no podíamos quejarnos, que éramos unos privilegiados por tener trabajo con los no sé cuántos millones de parados que hay.

–          ¡No te jode!, y los parados son unos privilegiados frente a los que está aquí.

Evidentemente señalaba la prensa. Me arrepentí del comentario, pero el mal ya estaba hecho.

Es algo que me saca de quicio. No lo puedo soportar, y a veces, la ira me traspasa y sale a relucir. Las comparaciones son odiosas y bien es cierto que mal de muchos, consuelo de tontos, pero una cosa es que me consuele yo y otra que traten de consolarme.

A veces creo que todas las noticias que nos meten por las narices no hacen otra cosa que idiotizarnos. No digo yo que debamos caminar por la vida quejándonos por todo y resentidos, pero conformarnos con cualquier cosa tampoco.

Hoy pasé por encima de un tablón un par de veces. Estaba allí puesto y no sé si me fié de quien lo puso o simplemente me la jugué al azar, como tantas veces. El caso es que pasé sin comprobarlo. Detrás de mí pasó otro y se calló, partió y rodó como un saco de patatas. Afortunadamente no le ocurrió nada, y digo nada porque a tenor de sus carcajadas ni vergüenza pasó.

Quizás deba estar agradecido a la naturaleza por haberme hecho pequeño, porque de haber sido más alto hubiera roto el tablón yo.

Otro compañero se partió un dedo. Quizás deba estar agradecido por tener menos categoría, y así haber evitado tener que tener la mano en el lugar en el que la tuvo que tener él.

Quizás tenga que estar agradecido por no ser excesivamente guapo y de esa forma no sentirme acosado por las mujeres.

Bien, no seguiré, tampoco tiene mucho sentido. Estoy agradecido por poder respirar.

Inspiro, espiro, suspiro. Ya me encuentro mejor. Ya estoy un poco más feliz. Ahora lo que no sé es a qué o a quién he de agradecer.

Inspiro, espiro, suspiro, cualquier cosa antes de expirar.

Ni cortarme un dedo.




Responses

  1. No sabes qué bien te entiendo. Hace algún tiempo escribí algo parecido. Me da mucha rabia que todo el mundo diga que no debemos quejarnos, que somos unos afortunados, que hay otros mucho peor… Si ya sabemos que es verdad, ¡carajo!, pero a cada uno le duele su costilla rota por chiquitina que sea la fractura… Estoy contigo (en espíritu, claro, que físicamente, ya sabemos que no…).

  2. Me duele que me entiendas porque ya no podré casarme contigo, je je je je.
    Pero espero que sigas conmigo.


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