Posteado por: barrenado | junio 12, 2010

LLUEVE SOBRE MOJADO

Dos de la tarde, continúa lloviendo. A través de la ventana contemplo el cadencioso y métrico caer del agua.

Ayer me acosté muy temprano, tenía planeada una excursión para hoy. Llovía, no mucho, pero insistentemente, sin parar. La misma imagen a las nueve de la mañana. Quizás no paró en toda la noche. Vuelvo a la cama resignado. Me despierto a las doce y media. Me enfado conmigo mismo, otra mañana perdida, tirada. Vuelvo a la ventana y sigue lloviendo.

Mientras me mojo, con agua caliente, bajo los mil alfileres hirvientes de la ducha, trato de hacer un apaño para el día. Planear siempre se me ha dado muy bien. Esta vez no. Trato de salvar los muebles y decido irme a mi casa, sesión cine, sesión sofá. Llueve demasiado como para ni siquiera plantearse sacar de casa el paraguas. Bastante me he mojado por obligación esta semana trabajando.

Prensa, café aguado y excesivamente azucarado. Leo las crónicas de los desastres que el agua de estos días están haciendo a mis vecinos. Y es entonces cuando algo me conmueve en exceso. Le preguntan a un hombre que ha perdido su medio de vida y gran parte de sus propiedades:

“Estamos vivos, saldremos adelante”.

Me envalentono, redescubro que yo también estoy vivo, que saldré adelante como salí de todas, que saldré de todas mientras esté vivo, que estaré vivo mientras respire.

Enciendo un cigarro a pesar de que me molesta para escribir, para aporrear las teclas. Me lamento, pero saboreó cada calada como si fuese la última, parece que quisiera que la nicotina llegase a los talones. Vuelvo a pensar que esta mierda me impedirá respirar no tardando mucho, que sin respirar no podré estar vivo y sin estar vivo no podré salir adelante.

Pizza familiar, coca-cola, películas.

Ya no tengo edad para esto, pero me da igual. Piso de soltero, mediana edad, nevera deprimente, cerveza, con alcohol para las visitas que no llegan, sin alcohol para mí, coca-cola y agua. Sin restos de comida. Un triste bote de leche condensada rompe la hegemonía de las latas.

Me espera una tarde espectacular, siesta de sofá, digestión de pizza, películas y más películas.

Quizás vea algo de fútbol.

Y creo que veré llover a través de la ventana.

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Responses

  1. Vaya, siempre me gustó la lluvia, pero supongo que, como todo, el exceso cansa. Ay, el cigarro. Cuídate, que quiero tener Barrenado por mucho tiempo…
    Un besito de soles del sur.


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