Posteado por: barrenado | julio 20, 2010

GESTOS

Hay gestos que no son más que eso, gestos.

La mayor parte de ellos suelen ser recolecciones del maravilloso mundo del celuloide.

Mirar al cielo cuando algo sale mal, taparse la cara con las manos, echarse las manos a la cabeza cuando hay asombro, encender un cigarro cuando una chica me mira, bueno, cuando creo que me mira, poner cara de duro cuando en realidad creo que les gusta todo lo contrario, en fin, que de otra cosa no, pero de mujeres, tampoco entiendo.

No sé si todo el mundo, pero yo utilizo muchos gestos peliculeros, por llamarlo de alguna manera porque románticos tampoco es que lo sean, y el gesto del jueves noche pasado fue inútil, estéril, pueril …….. una gilipollez más de las muchas que hago.

Apagué el móvil y no lo encendí hasta el Domingo por la noche, para descubrir, no sin un poco de fastidio y de desilusión, que no hubiera hecho falta porque no había recibido ninguna llamada, nadie me habría molestado.

Pero fue un gesto, una forma de desconectarme del mundo mediante eso, mediante un gesto quemarcaba el inicio.

La gilipollez reside en que no uso reloj, con lo que me pasé un largo fin de semana sin saber la hora en la que vivía. Y aún estando de vacaciones, se hace necesario tener reloj para ciertas cosas como por ejemplo despertarse por la mañana y no saber si volver a dormir, levantarse o qué. Salir al aire libre y descubrir que aún es temprano por el frío y porque no había nadie, pero no saber si merece la pena volver a dormir. Pero eso forma parte de mi particular fin de semana que espero poder tener tiempo para relatar.

El caso es que hoy he recibido más de treinta llamadas. Alguna por trabajo, pero otras muchas no, y encima hice yo tres o cuatro, cosa más excepcional aún. Recuérdese mi fobia a hablar a través de un aparato sin ver los ojos del otro.

Lo cierto es que el fin de semana me sirvió para vaciar la mente y despejar, pero el golpe con la cruda realidad fue mucho más duro. No ando yo muy contento y me veo obligado a hacer duros esfuerzos para no ser un cascarrabias andante. Y me preguntaba yo por qué alguna llamada de las de hoy no se puedo producir el fin de semana. Evidentemente,  hubiera sido inútil, pero quizás me hubiera sentido un poco más querido, un poco más …….. no sé, pero un poco más.

Y de vuelta a las contradicciones, si apagué el móvil para no ser molestado, ¿ por qué me molesté cuando vi que nadie me había querido molestar ?.

Mañana sólo cogeré el móvil a quien me llame dos veces, o sea, al que insista. Porque soy un caprichoso, lo sé, pero algún capricho he de permitirme de vez en cuando, y ya que nadie me llamó el fin de semana cuando tenía el móvil apagado y en casa, pues lo consideraré un capricho sin cumplir.

Y si me cabreo más, apago el móvil para siempre, o lo tiro al suelo y lo rompo, en un gesto peliculero, pero después de comprarme un reloj. Ahora que lo pienso, el gesto de mirar el reloj y poner cara de fastidio cuando uno está esperando, aún habiendo llegado temprano, era uno de mis favoritos, era algo así como no sentirme tonto esperando y poder culpar a alguien por la situación. Un gesto que era como un comodín.

Acabo de bostezar ostensiblemente, pero eso ya no es un gesto, es una señal, Morfeo me quiere acunar y yo quiero ser acunado.

Buenas noches.


Responses

  1. Eres genial. Siéntete querido por mí, aunque no te llame ni una ni dos veces. Un beso.


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