Posteado por: barrenado | agosto 16, 2010

UNA DE GRANOS

Siempre hay una explicación para todo, aunque no sepamos encontrársela.

Bueno, elevémoslo a su máxima potencia, universalicémoslo.

Todo efecto tiene su causa.

Andaba yo estos días bajo, de fuerzas, probablemente de salud, de ánimo, de todo.

Ayer, mientras daba buena cuenta de un paté de cabracho, unas costillas a la parrilla y de un queso a la brasa, regado con un buen agua de la tierra, comencé a confirmar lo que sospechaba.

Tengo un grano en el culo, en mitad de la mitad de la nalga derecha del tamaño de media pelota de ping-pong. Soy proclive a este tipo de acontecimientos. Mi santa madre dice que es porque por algún sitio tiene que salirme la mala leche que tengo y que me trago, que no exteriorizo, salvo en algunas ocasiones con ellos, con los que más quiero y más me quieren.

No albergo ninguna duda en el hecho de que son los que más quiero, pero el grado de querencia es otra historia.

Volvamos al grano, que es lo que menos quiero. A lo largo de mi malograda historia, los ha habido creo que de todos los tipos. Que yo recuerde, cuatro se los llevo el bisturí, uno en la mejilla que gracias a las magníficas manos de la doctora no dejó cicatriz, otro en el pecho, que fue el que más me impresionó, primero me pinchó con una jeringuilla cuya punta introdujo unos cuatro centímetros, nunca creí que el hueso estuviese tan lejos en ese lugar, equidistante de los pezones. No conforme con el resultado, aplicó bisturí para sanearlo todo.

Otro en la axila derecha que me impedía mover el brazo. Aún hoy no lo entiendo, pero no lo podía mover. Y otro en el cuello, que tampoco me lo dejaba mover.

Los más grandes siempre fueron en la espalda y en el culo, pero a pesar de ser muy dolorosos, no llegaron a impedirme desarrollar una vida normal, dolorosa, pero normal.

Y luego está el rey de reyes, por supuesto, el quiste pilonidal, operación quirúrgica incluida y recaídas, varias recaídas hasta que el cirujano, apiadándose de mí y en vista de mis sufrimientos, aplicó una técnica dolorosa pero parece ser que eficaz, utilizada por el ejército americano en sus campañas de guerra desde muy antiguo. O sea, desde siempre y hasta hoy.

Me lo quemó utilizando un compuesto derivado de la plata.

El problema de mis granos radica principalmente en todo lo que les rodea. Un grano no deja de ser un grano, doloroso, pero un puto grano. A mí me traen con ellos accesos de fiebre, dolores de estómago, cansancio, mala leche, irritabilidad, infecciones ………..

Y ansiedad, duermo poco y mal, fumo más y tomo más café. El coctel perfecto para alimentar el dolor de estómago.

Y así me desperté bien temprano hoy, pero no impide que me ría, que me ría a mandíbula batiente cuando de pronto me descubro frente al espejo del baño, en pelotas, con un cigarro en la boca, retorciéndome, haciendo filigranas tratando de verme un puto grano en el culo del tamaño de media pelota de ping-pong que hace que esté de tan mala hostia.

¿ Y si alguien me viera así?.


Responses

  1. Uf. Impresionante.


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