Posteado por: barrenado | octubre 16, 2010

IRSE DE PUTAS

Cuatro y media de la madrugada.

Ciertamente, para temprano era tarde y para tarde, temprano.

Comencé la noche viendo niñas que se vestían de mujeres y acabé viendo mujeres que se vestían de niñas. Entre dos aguas, o eso me pareció. Mujeres pintadas como puertas, pinceladas hábiles pero inútiles en lienzos demasiado arrugados, bellos en estado natural pero horrendos en los acartonados intentos de restauración. Pegotes de pintura en lienzos lisos, inmaculados, tratando de ocultar leves y ocasionales imperfecciones producidas por el acné. Insurgentes rímeles, rojos de labios provocadores, pinturas de guerra para una paz que no quieren. Simular ser lo que cuando sean no querrán ser.

Ni tanto ni tan poco, creo que soy demasiado viejo para unas y demasiado joven para otras. Perdido entre dos franjas que no eran las mías, si es que hay alguna que lo sea.

Cuatro y media de la mañana. El habitáculo del coche está iluminado tenuemente por una luz de una farola que refleja en el capó. Vuelve a intentar dar al asiento vanamente hacía atrás, hace rato que ha hecho tope, aún así, está encajonado, doblado, a todas luces incómodo. Me mira, tiene unos ojos azules realmente hermosos, vidriosos, rutilantes por los efectos del alcohol, (nunca había reparado en ello y seguro que jamás volveré a reparar ) incrustados, hundidos en una cabeza demasiado pequeña con respecto al cuerpo.

–          Verás, esto que no salga de aquí. Voy a hacerte una confesión, voy a serte muy sincero.

Me pongo en lo peor, me espera una perorata alcohólica, enaltecimiento de la amistad, excesivas muestras de cariño y canción o canciones, en el mejor de los casos. Lloriqueos múltiples y sin sentido, desahogo y vaciado de penas en el peor. Lo que se suele llamar aguantar a un borracho.

–          Yo soy feo, gordo, tímido y se me dan muy mal las mujeres.

Me doy una concesión, ya que tengo que aguantarlo hasta llevarlo a casa, al menos creo que me merezco pasar un buen rato, por lo menos reírme un poco.

–          Hasta ahora has sido de lo más sincero y además has dicho verdades como puños.

–          ¡Calla cabrón!, déjame hablar. Yo soy soltero, no se me arrima una mujer y …. a mí me gustan mucho …. y …..

Mete la mano en el bolsillo y tira encima del salpicadero dos billetes de 50 y uno de 20.

–          Esto para ti, esto para mí y esto para tomar algo. Llévame a putas. Lo pago yo, pero llévame, por favor, vamos, por favor.

–          ¿50 el alquiler de amor?, te lo pregunto con el ánimo de saciar mi curiosidad en lo que podría denominarse una leve investigación sociológica, nada más lejos de mi intención que insinuarte como asiduo usuario de los placeres sexuales remunerados.

–          Estoy muy borracho, no empieces a hablarme raro como tú sabes, que no te entiendo.

–           Si cuesta 50 pavos el polvo.

–          ¡Ah!, bueno, depende, pueden ser 20 o 30 minutos, puede estar muy buena o normal, depende de lo que sepas negociar, de la gente que haya. De muchas cosas, pero no te preocupes, tengo más pasta, te lo pago con quien quieras y el tiempo que quieras.

Una vez informado de las tarifas vigentes en los lupanares, miré de soslayo, condescendiente, esos 140 quilogramos de humanidad, de bondad y de inocencia y arranqué el coche.

–          ¡Anda, anda, vamos para casa !, apenas te tienes de pie y quieres tener sexo, déjate de tirar el dinero, ya verás como mañana me lo vas a agradecer, también estoy soltero yo y triunfo tanto como tú y no ando metido por esos sitios y ya ves que no me muero.

Progresivamente pasó de los por favores hasta llegar a los insultos (maricón llegó a llamarme). Armado de paciencia se lo permití. Me mordía la conciencia, antes de la cena había sido un poco cruel con él. Cierto es que acabó con mi paciencia antes y que me pilló en un mal momento pero es que aquella pregunta me había sacado de quicio:

–          ¿Tú qué haces para estar tan delgado?

–          Evidentemente, lo contrario que tú, V, lo contrario que tú.

Y aguantándole como buenamente pude, llegué a la autopista, lugar en el que se dio por vencido, se calló un rato y se durmió.

En ese momento me vi colmado de felicidad, me sentí muy bien. Y no porque hubiera evitado que V. se fuera de putas, cosa dudosa porque no llegué a dejarlo en casa, tuvo que entrar a tomar la penúltima en el bar cercano, en cuya puerta lo abandoné.

No sé si todo el mundo, pero yo, al menos, necesito de pequeñas inyecciones de esperanza para sobrevivir. Y la más socorrida a la par que universal, aunque personalmente crea inútil, fantástica y consuelo de tontos e ignorantes, sea el juego de azar.

Ayer, después de echar la quiniela, acto que compartí con un compañero, me preguntaba que qué sería lo primero que haría si nos tocaba.

–          Emborracharme e irme de puntas.

–          ¿Estás seguro?

–          ¡Hombre!, no del todo. No sé si me emborracharía antes, mientras o después de irme de putas. Tampoco voy a preocuparme, llegado el momento se resolverá.

En las respuestas rápidas, espontáneas, sin tiempo a pensar, es donde suelo encontrarme a mí mismo. Lo que hizo que le diera muchas vueltas al asunto y me entristeciera y hasta defraudara. Toda una vida queriendo tener dinero para qué, para irse de putas y emborracharse. Qué tristeza, qué bajeza moral, qué fraude, que ……..

Qué nada.

Tuve la oportunidad, ni por un momento dudé ni se me pasó por la cabeza ir.

Y así me metí de madrugada en la cama, lleno de orgullo y satisfacción, con la autoestima elevada. Una cena en la que hubo torrentes de alcohol en todas sus modalidades, y no probé ni una gota, un final de cena en el que hubo una invitación a una casa de lenocinio y amablemente decliné.

Estoy preparado para que me toque la quiniela y no sentirme mal.

Para lo que no estoy es para que me lleven a guarderías ni a asilos por las noches donde lo más entretenido y divertido es admirar pinturas en rostros de mujer.

Anuncios

Responses

  1. Me ha gustado mucho tu reflexión. Y el segundo párrafo… ¡genial, magníficamente escrito! Un besito.

  2. Como siempre, me quedo con el beso, que ando muy falto de ellos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: