Posteado por: barrenado | octubre 31, 2010

DORMIR

Soy un ser tremendamente contradictorio.

Lo que más me gusta hacer es lo que menos me gusta hacer.

Me encanta dormir, pero me llega a doler el tiempo que pierdo durmiendo.

Tiempo dormido es tiempo perdido.

Si hay un momento en el que soy plenamente feliz, o al menos rozo la felicidad, es en el que me tapo por encima del hombro y por debajo de la barbilla en la cama con la intención de dormir.

Suelo dormir boca arriba, pero me pongo del lado izquierdo para taparme con el brazo izquierdo por fuera y ajustar por debajo con el derecho, que mantiene la ropa levantada hasta que introduzco el izquierdo y me coloco boca arriba.

Cuando digo ropa, digo ropa. Aún cuando el mercurio amenaza con salirse de los termómetros, he de tener al menos la sábana encima. Aunque me despierte sin ella.

Y hay dos cosas que no puedo hacer desnudo, nadar y dormir. Puede que haya alguna más, pero no he probado. Para nadar y dormir he de tener al menos mis púdicas protuberancias tapadas, lo he constatado.

Dicen que la felicidad es efímera, supongo que sea verdad. Mi momento de felicidad lo es. Dura unos escasos segundos, lo que tardo en taparme, estirarme y encogerme un par de veces o más y bostezar.

Da igual que sea tarde o temprano, por la noche o en la siesta, incluso a media mañana después de una interrupción molesta para una obligada micción. Se repite el ritual y soy feliz por unos segundos, aunque luego no duerma o tarde mucho en dormirme.

Además me gusta dormir con peso encima, es decir, prefiero tres o cuatro capas de ropa que una sola de esas nórdicas tan calentitas y tan buenas que por cierto reposan (dos) en la parte de atrás de mi armario.

Ahora mismo, sin miedo a mentir ni a equivocarme porque acabo de contarlas, hay en mi cama sábana, tres mantas y edredón. Conforme avance el invierno cambiará el grosor, pero creo que el número se mantendrá.

Y llegado a este punto, no sé cómo he llegado hasta aquí. Supongo que la fiebre haya influido porque estoy bastante perdido.

Me gusta dormir, me encanta dormir. Pero me duele y me cabrea tanto perder el tiempo durmiendo.

Si durmiera con alguien seguro que me sobraría alguna manta.  Si durmiera con alguien seguro que estaría ahora hablando con alguien y no frente a una pantalla en blanco, aporreando teclas, conjugando disparates y esperando que el sueño llame a mi puerta para ser feliz durante unos segundos, casi, casi, lo que tarde en taparme. Quizás por eso use tantas mantas, para alargar el momento cíclico de felicidad.


Responses

  1. Espero que la fiebre te deje en paz cuanto antes.
    Yo hay una sola cosa que no puedo hacer sin ropa. Tú no la has puesto en la lista. Comer.
    Y sobre lo del peso, totalmente de acuerdo. Parece que si no siento que algo me tapa, no puedo conciliar el sueño.
    Felices sueños, Barrenado.

    • Llena la bañera de agua muy caliente, echa algunas sales, pon cerca una cajita de bombones ( a mano), te metes y …………
      A ver si no puedes comer.

  2. Porque no tengo bañera en casa, que si no…

    • Iba a decir que yo tengo una sin estrenar pero …………..
      Pues acuérdate cuando tengas una a mano, je je je je


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: