Posteado por: barrenado | diciembre 18, 2010

DESCOLOCADO

Hay cosas que te descolocan, te dejan por así decir, anonadado.

No estoy curado de espantos, y espero que nunca lo esté, así como no espero estar de vuelta de nada nunca, porque el que está de vuelta es que no ha ido a ninguna parte.

No sé si es un proverbio o una sugerencia, pero hace tiempo que me dijeron que no juzgara a nadie sin haber recorrido unos quilómetros en sus zapatos. No siempre lo he seguido al pie de la letra, así como tampoco siempre he sido bueno, pero siempre trato de no juzgar y de ser buena persona.

Ser buena persona creo que nunca me ha servido para nada, y hoy menos. Un compañero de trabajo, un amigo se podría decir, me ha llamado por teléfono. Me llamaba porque yo era buena persona, porque era su amigo y porque estaba acojonado y necesitaba contárselo a alguien de confianza. Tiene un tumor en el estómago. Tiene un 50% de posibilidades. Tiene miedo.

–          ¿ Cómo no vas a tener miedo cabrón, si lo tengo yo por un puto grano en el culo?.

–          Con lo que me reía yo de tu grano, al menos me has hecho reír ahora.

Y aquí lo tuve desahogándose, quedándose algo más tranquilo, de momento.

Soy buena persona, con él, y soy su amigo. De otra forma no hubiese hecho lo que hice por él el viernes. Ayer sin ir más lejos. En una rocambolesca historia, no me jugué el puesto de trabajo por él, pero sí que me pude buscar muchos problemas.

Lo dejé de jueves por la tarde tomándose unas cervezas, ya llevaba una de más pero como me dijo que ya no le quedaba dinero y que se iba para casa, me fui tranquilo. Me llamó su mujer a las 7 de la mañana, que se había quedado sin batería en el móvil, que se había quedado sin gasolina y que si por favor podría llevársela yo, que no sabía dónde estaba porque se había cortado la llamada mientras le explicaba más o menos dónde. Como buenamente pude, capeé el temporal, me ausenté del puesto de trabajo y di con él, no sin esfuerzo y dificultad. Le rescaté y le llamé de todo porque se había quedado tirado antes de ir a casa, no viniendo al trabajo. Encima había dormido en el coche y presentaba un deplorable aspecto.

42 años, mujer y tres hijas, cómo podía haber hecho eso. Me remuerde la conciencia. Si hoy me llamó cuando salió del hospital, después de haberse hecho una prueba, puede que ya lo supiese entonces, o lo sospechara. No deja de ser injustificable, pero hasta cierto punto puede ser comprensible. Habría que estar en sus zapatos.

Creo que todos soñamos con ser algo, al menos eso creo. Yo he soñado con ser futbolista, cantante de rock, maestro y escritor. El último es el último que me queda porque lo de casarse y tener hijos no se le puede llamar sueño, al menos hasta que cumpla los cincuenta.

Como soñador que soy, esgrimiré el argumento de mi próxima novela:

Recién casado, se cansa. Busca cobijo en otros brazos. Se arrepiente, para redimir remordimientos deja a su señora embarazada. Vuelve a cansarse, busca cobijo en el facebook, se reencuentra con un viejo amor. Ambos descubren el desastre de sus vidas, se consuelan y se apaciguan mutuamente. Pero la carne llama a la carne que se dice y deciden romper sus matrimonios y unir sus desconsuelos. Idílicamente rompen con todo por su amor, casto y separado por más de 400 quilómetros, pero unido por el móvil e internet. No hay diques al mar. Pasarán la primera Navidad juntos, pero el niño de él no llegará a pasar ni una sola Navidad con sus padres. Ella se vendrá con él en Enero, algunos trámites legales le impiden venir primero. El la esperará tramitando lo suyo, mientras tanto, los fines de semana son de ellos. A ella le descubren un cáncer. Queda pendiente de pruebas. El lunes seguiré informándome, documentándome.

Bueno, también tengo otro argumento bastante bueno, menos melodramático, pero interesante.

El ha vendido toda la vida muñecas y se quedó con la más fea. Me consta que tuvo novias muy guapas, muy sexis, muy llamativas. Pero su esposa tiene que ser muy simpática, porque algo tiene que tener. No tengo nada contra ella y más bien lo contrario, pero como se suele decir, siempre habla de mierda el más cagado y siempre está criticando a las mujeres de los demás, a las novias de los demás, a las mujeres en general. Y el cabrón (lo digo con envidia, bien es cierto) es resultón. No sé qué tiene pero ellas se rinden a sus pies. Bueno, pues él mancilla el lecho matrimonial de una guapa, sexi y llamativa dama. El caballero cuya ornamentada cabeza astada pasea altiva, tiene dinero. La simpática no tanto, pero algo hay. La guapa pareja, pobre, pero guapa, descubre que con lo guapo se come, pero no se vive muy bien. Así pues, consensuan y consolidan una relación atípica pero satisfactoria. Dos tardes por semana dan rienda suelta a su lascivia con otro cuerpo digno de su categoría.

Hace unos quince días, aproximadamente, asistí a un festejo inaudito. El elemento en cuestión sufrió la gota en el dedo gordo del pie. Tres días sin poder calzarse siquiera, durmiendo con el pie destapado. Ácido úrico. Exceso de ingesta de alcohol prolongada. Dieta estricta y no sólo de alcohol, durante tres o cuatro meses. Nueva visita al médico, resultados de las analíticas excelentes y todo perfecto. Usted mejor que nadie para saber que lo que le provocó eso fue el alcohol, ya ve que todo ha vuelto a la normalidad.

Creo que se quedó con lo último, vuelta a la normalidad, a su normalidad, a celebrarlo. Unos cubatas al salir del curro. Creo que lleva quince días celebrándolo. Este jueves, junto con mi amigo, estuvo en el bar. Entre muchas lindeces más, me espeta que su mujer es una hija de puta, que va y le dice que era feliz cuando él estaba enfermo, que desde que fue al médico y le dijo que estaba bien, que no hay quien le aguante. Por los niños que si no la mandaba a tomar por el culo rápidamente. Cambiamos de tema y volvemos a cambiar hasta que el mundo es un pañuelo, y lo es. Uno lleva a otro y resulta que una vecina suya fue novia mía hace años. Noto que la coincidencia le sorprende sospechosamente y que se prodiga en desmesuradas muestras de alegría y ensalzamientos de amistad propios del ardor etílico reinante, pero infrecuentes.

–          ¿Qué pasa, por qué te alegra tanto eso?

–          Es que la verdad que siempre pensé que eras gay, como nunca te vi con una mujer, pero ahora la cosa ha cambiado.

–          Pues la verdad, no sé si reírme o darte una hostia.

–          ¡Ves!, si bebieras cubatas y no mariconadas de cafés, te reirías más.

Cuatro historias, cuatro argumentos dramáticos, melodramáticos, humorísticos y de todo lo que uno se pueda imaginar conviven conmigo cada día, toman el café cada mañana a mi lado.

La realidad supera a la ficción. La ficción está inspirada en la realidad. No lo sé.

¿Y yo qué? Yo ni mejor ni peor que lo contado. Las desgracias ajenas no hacen que me sienta mejor, pero me impiden quejarme, que no es poco.

Antes de la llamada de teléfono, comencé a escribir un post:

Tengo infección, pero ¿hay algo en este mundo que no esté infectado?, sí, lo hay. Un niño pequeño. Estaba viendo un partido de fútbol en la televisión del bar y le metieron un gol a mi equipo. Los presentes nos lamentábamos, de pronto un niño pequeño le dice a su padre enfadado con pasmosa tranquilidad:

–          Si no corren, no dan pases, no meten goles, son malos, ¿cómo quieres que ganen?.

Así de fácil. La verdad al descubierto. Y al poco me fui, buena gana tenía yo de coger un disgusto, con la razón que tenía el niño.

Cómo iba a saber yo que en casa me esperaría esa llamada.

Y ahora mismo no sé si tengo infección, si se me cortó o si no la siento porque en realidad, qué es un grano en el culo con un poco de fiebre al lado de un tumor, de un cáncer.

Y por qué sentirse culpable de ser un encubridor circunstancial de una infidelidad cuando al descubrirla produciría infelicidad.

Cada perro que lama sus partes y como decía mi admirado Casona no hay nada en el mundo que sea tan triste que no se pueda decir con una sonrisa en la boca, y por hoy me despido como me despedí de mi amigo:

–          ¡Oye!, ¡Verás!, es que yo no tenía amigos, ahora que tengo uno …..  ¡ no te me mueras hijo de puta!


Responses

  1. Bueno… Aun no puedo descubrir porque pero a veces me gusta como escribes…

    • Me gusta que te guste, aunque precisamente no sea éste de los mejores posts, je je.

  2. Quizá sea cuando lo haces con el estómago. En esos momentos es cuando te sale mejor. Me ha encantado. Suerte con todo.

    • Gracias, pero la suerte es para los que no saben y para los toreros.
      Prefiero los besos y los abrazos, je je je.
      Al fin y al cabo, y ahora en serio, suerte a ellos.


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