Posteado por: barrenado | marzo 19, 2011

SALUD

Cuenta la leyenda que Frank Sinatra, en uno de sus últimos conciertos, hizo una breve pausa entre canción y canción. Con majestuosidad , teatralidad y no poca seriedad se dirigió al público sentado en un taburete. Dijo que había vivido momentos muy buenos y momentos muy malos, que había tenido muchos amigos pero en los momentos malos sólo había uno que nunca le había abandonado, levantó su copa y dijo:

Mi amigo Jack Daniel’s.

Bebió un trago largo y comenzó a cantar My Way.

My Way es sin duda la canción que más me gusta de Frank Sinatra, curiosamente llegué a ella de la mano de los Sex Pistols, en una mala versión, sin lugar a dudas, del bajista. Pero antes de la original, pasé por la versión en castellano de algún cantante de moda de la época, de la época en la que la descubrí ya que veinte años no es nada.

Y nada, aquí estoy ahora mismo besuqueándome casta y modosamente con el amigo de Frank Sinatra.

Cuatro deditos de Bourbon en vaso alto, cristal fino, sin hielo, se encargarán de amenizarme la digestión.

Mis amigos también me han abandonado, bueno, en este caso, masculino singular.

Había quedado con un amigo para ver una película en mi casa y como buen anfitrión, me pasé primero por el supermercado para acopiar una botella de bourbon porque sé que es su bebida favorita. A última hora cambió de planes aunque en su descargo he de decir que me incluían a mí, pero no me apeteció. Y evidentemente la elección fue Jack Daniel’s porque fue el único amigo de Frank Sinatra.

Personalmente prefiero el whisky y con cola pero por un amigo se hace cualquier cosa.

Y me he regalado cuatro dedos aunque ya queden dos porque he pensado que no quedaría muy bien sacar una botella sin empezar a una visita, cuando de un licor fuerte se trata, me da la sensación de que cuando se sacan sin empezar es una sutil invitación a que siga así.

No tiene por qué ser así, pero me lo parece.

Y así, brindo por ustedes, accidentales lectores, justo antes de ver una película en la intimidad de mi propia soledad.

¡Salud!.


Responses

  1. Cuidado con beber en soledad. Se puede convertir en un pernicioso hábito. Que no me entere yo de que lo vuelves a hacer, ¿eh? 😉

  2. No, no.
    Pero hay un pequeño matiz, bebí un chupito solo pero no sintiéndome solo.
    De todas formas tienes razón.


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